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Siempre que se encontraba con un monje Zen, extendía la mano y le decía: “Dame una moneda”. Si alguno le instaba a ir a algún templo para enseñar, él respondía: “Dame una moneda”.
Una vez, estando ocupado en esta especie de juego, otro maestro Zen le preguntó: “¿Cuál es el significado del Zen?”. Hotei sonoramente depositó su saco en el suelo por toda respuesta. “Entonces”, prosiguió el otro, “¿cuál es la realización del Zen?”.
Inmediatamente el Chino feliz se cargó el saco al hombro y continuó su camino.
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