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LA ANCIANA, EL MONJE Y LA JOVEN
Había una anciana que daba cobijo a un monje joven, muy guapo y de finos rasgos. Vivía en una ermita y se concentraba día y noche en la práctica de zazen, ermita que la anciana había mandado construir en un rincón de su jardín. Allí vivió varios meses, varios años. Un día, llegó a casa de la anciana una joven muy bella. La anciana le dijo:
- Ve a ver al ermitaño. Seguramente hace zazen en este momento. Ve y bésale.
Al verle, la joven le dijo:
- Bello ermitaño, le amo. Detenga su zazen y haga el amor conmigo.
Entonces el monje le respondió:
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